El Viajero

7 – Dhofar, la tierra del incienso

Texto y fotos Diego Tirira

El incienso es un compuesto de resinas aromáticas y aceites esenciales que al arder desprenden un humo fragante. A lo largo de varios miles de años en la historia de la humanidad, diferentes culturas han utilizado este producto, y lo siguen haciendo, como parte integral de sus rituales religiosos o como terapia para diferentes males físicos o espirituales.

El incienso se extrae de la planta Boswellia sacra, un árbol pequeño de hojas caducas de la familia Burseraceae, que alcanza una altura de dos a ocho metros. Este árbol crece de manera nativa en Somalia, Etiopía, Yemen y Omán, aunque se cultiva en muchas otras regiones áridas del noreste de África y la península arábiga. Se trata de una planta que tolera ambientes desérticos y crece en donde las condiciones climáticas son severas.

Para obtener la resina del árbol se debe practicar una pequeña y poco profunda incisión en el tronco o en las ramas. La resina emerge como un líquido viscoso de color blancuzco que se coagula al entrar en contacto con el aire. Luego se la puede recoger con la mano.

La fama del incienso se extendió en todo el mundo conocido hace más de dos mil años, gracias a los grandes navegantes de la época que llevaban consigo cantidades importantes de incienso para negociarlas o intercambiarlas con otros productos. Así nació “la ruta del incienso”, como se conoce a una serie de antiguas rutas comerciales de gran importancia que se encontraban entre India y Egipto, a través de, o bordeando, la península arábiga, que es en donde estaban las principales tierras productoras.

Este comercio floreció a partir del siglo III a.C., aunque los momentos de mayor prosperidad cambiaron a lo largo de la historia en función de las situaciones políticas y económicas que se vivían. Una parte importante de la ruta del incienso se llevó a cabo a lo largo de las costas de los mares Rojo y de Arabia; por lo tanto, durante su expansión prosperaron algunos puertos que se encontraban en la ruta, principalmente aquellos desde donde partían los cargamentos de incienso.

La calidad del incienso que se producía en el sur del Sultanato de Omán, en la región de Dhofar, fue crucial para su desarrollo económico durante varios siglos. Históricamente, el incienso que se comercializaba en la mayor parte del mundo conocido provenía de esta región; sin embargo, en la actualidad, la cantidad de incienso que se produce en Dhofar es limitada y prácticamente solo lo usa de manera local; pues Somalia es desde la segunda mitad del siglo pasado el principal productor mundial de incienso.

Inicialmente, el incienso que se producía en la región de Dhofar se enviaba a través del puerto natural de Khor Rouri, actividad que durante algunas centurias convirtieron a esta localidad en el puerto más importante del mundo. Sin embargo, en el siglo III de nuestra era el comercio del incienso cambió dramáticamente y Khor Rouri fue abandonado progresivamente, hasta que en el siglo VII cayó en el olvido.

El puerto de Khor Rouri se ubicaba en la cima de una colina a unos 400 metros del mar de Arabia (que forma parte del océano Índico), en la orilla oriental de un pequeño lago que conecta con el mar y a unos 35 kilómetros al oriente de la actual ciudad de Salalah, la capital administrativa de la región de Dhofar y la segunda ciudad en importancia del país.

Un nuevo florecimiento comercial del incienso despuntó a partir del siglo VIII y se extendió hasta el siglo XVI. En este período destacaron el pueblo de Shisr y la ciudad de Al-Baleed. El primero fue un oasis agrícola ubicado en pleno desierto, a unos 170 kilómetros al norte de Salalah, pero gracias al comercio del incienso se convirtió en un sitio estratégico para el aprovisionamiento de caravanas y el suministro de agua, lo cual apoyaba a los comerciantes que transportaban el incienso desde los lugares de producción hasta los distintos puertos costeros, principalmente de Al-Baleed. Este puerto se situó directamente frente al océano Índico, a poca distancia de la actual ciudad de Salalah.

Debido al éxito comercial que tuvo Al-Baleed fue una ciudad fortificada; sin embargo, esto no impidió que en varias ocasiones fuera atacada y parcialmente destruida, justamente cuando había alcanzado su pico de prosperidad gracias al incienso, en el siglo XIII. A fines del siglo XV, los cambios radicales en los patrones comerciales impuestos por portugueses y otras naciones europeas sellaron el destino de la ciudad, para repetir la misma suerte que su predecesora.

En la actualidad, los tres sitios mencionados son áreas arqueológicas que poco evidencian el éxito y prosperidad que alcanzaron en la historia, aunque el paisaje circundante y conocer de cerca los vestigios de estos lugares bien amerita una visita.

Si bien la mayor parte de los bosques de incienso han desaparecido en la región de Dhofar, todavía se conservan algunos de ellos, como el Parque Natural de Wadi Dawkah, en donde además existe un proyecto de manejo y reforestación del árbol de incienso y es en donde se cosecha la resina que en la actualidad se comercializa en los mercados de Salalah. El bosque de Wadi Dawkah se encuentra en medio del desierto, a unos 20 kilómetros al norte de Salalah.

Los cuatro lugares mencionados conforman la Tierra del Incienso, los sitios arqueológicos de Khor Rouri, Al-Baleed y Shisr, además del Parque Natural de Wadi Dawkah, ilustran dramáticamente, y de manera silenciosa, el comercio del incienso que floreció en esta región hace dos milenios y que se extendió por poco más de 16 siglos. En conjunto constituyen un testimonio sobresaliente de las civilizaciones en el sur de Arabia; por este motivo, en el 2000 la Unesco otorgó el estatus de Patrimonio Cultural de la Humanidad a la Tierra del Incienso.

Recorrer la región de Dhofar ofrece al visitante la oportunidad de conocer su singular historia; pero, además, observar la vida y costumbres de sus habitantes en la actualidad. Para visitar la Tierra del Incienso y otros atractivos locales se requerirá de cuando menos dos días, aunque para ser más justos bien ameritaría dedicarle unos cuatro de recorrido.

Además de los sitios mencionados, otros atractivos de la región de Dhofar son la ciudad puerto de Mirbat, la capital histórica de la región hasta 1970, cuando fue transferida a Salalah, a unos 70 kilómetros al oeste. En Mirbat los mayores sitios de interés son su centro histórico y el fuerte, aunque con suertes distintas, mientras la ciudad vieja literalmente se cae a pedazos, el fuerte ha sido muy bien restaurado. Otro atractivo es la pequeña población de Taqah, a pocos kilómetros de Khor Rouri y en dirección a Salalah, en donde existe un mirador y un pequeño y bien conservado castillo.

La ciudad de Salalah en sí mismo tiene poco que ofrecer al turista, pero es un punto de visita obligada. Vale la pena recorrer su zoco (mercado tradicional), la ciudad vieja (aunque abandonada y con poco interés por restaurarla) y el Museo del Incienso (junto al sitio arqueológico Al-Baleed).

Guía de viaje para ecuatorianos:

¿Cómo llegar?

Omán es un destino que ofrece pocas conexiones internacionales fuera de Medio Oriente; por lo tanto, desde Ecuador, necesariamente, tendrá que efectuar trasbordos de avión en al menos dos destinos intermedios, entre ellos, los más frecuentes son los aeropuertos de Estambul, en Turquía, y Dubái, en los Emiratos Árabes Unidos. El principal aeropuerto del país está en su capital, Mascate; desde aquí, puede tomar un vuelo interno hasta Salalah (casi dos horas de viaje), en el extremo sur del país, o viajar por tierra en medio del desierto los poco más de 1000 kilómetros de distancia (en autobús el viaje toma alrededor de 12 horas). Para recorrer la tierra del incienso, en Salalah se puede conseguir un tour (no hay muchas opciones) o rentar un vehículo para visitar los sitios de interés por cuenta propia.

¿Cuánto cuesta?

El rial omaní, la moneda oficial del Sultanato de Omán, es una de las más fuertes en el mundo (un rial equivale a 2.6 dólares americanos); además, el país tiene importantes reservas de petróleo que han elevado el nivel de vida de sus habitantes; por lo tanto, en principio, el costo de vida en Omán es alto; sin embargo, si se busca infiltrarse en la forma de vida local, los valores a pagar disminuirán. El alojamiento por lo general será la parte más alta del presupuesto (y no existen muchas opciones), mientras que la comida y el transporte pueden ser menores a lo que por iguales servicios se cancela en Ecuador. Un viajero promedio necesitará de USD 100 a 150 por día como mínimo, aunque un aventurero de bajo presupuesto podrá vivir con unos USD 60 al día.

¿Cuándo ir?

La región de Dhofar es la única parte del sur de Arabia que está directamente influenciada por los vientos monzones, que vienen desde el sureste, entre los meses de julio/agosto y septiembre/octubre. En consecuencia, el clima durante esta época del año es agradable y es cuando la escasa vegetación gana en verdor; por lo tanto, es una época que recibe numerosos turistas, principalmente de otras partes del sultanato. El clima húmedo y la temperatura moderada (alrededor de 30 ºC) durante la llegada de los monzones contrasta con el resto de la península arábiga; por lo tanto, si tiene interés en visitar el norte del país u otros países vecinos, definitivamente la época que se debe evitar es el verano (entre junio y septiembre), cuando las temperaturas superan los 40 ºC. Se recomienda entonces, viajar en invierno o en los meses cercanos a esta época, cuando el clima es más agradable; de hecho, justamente la temporada alta de turismo corresponde a los meses de diciembre a febrero.

Visado

Ecuador se encuentra dentro de los países que pueden obtener un visado en el momento de arribo al Aeropuerto Internacional de Mascate. Este visitado cuesta unos USD 50 y le permite al visitante recorrer el país por un espacio de 15 días.

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