Identidades

Ana Cachimuel mantiene vivas las raíces a través de la música

Por Gabriela Soledad Basante*, fotografía de Cristina Moreno

Ana hace muchas cosas a la vez. Canta desde los 6 años en la agrupación Yarina y ahora también lo hace en el ensamble Awak Taki, está al frente de una casa de artes, coordina la escuela de música andina, promueve a la Orquesta Intercultural de Otavalo y además es locutora del programa Sinchi Warmi Rimay que busca visibilizar el trabajo de la mujer.

Anita además es madre, y aunque le faltan horas a su día, no se cansa de sembrar proyectos. Cree en el trabajo intercultural y comunitario. Ahora nos cuenta sobre su nueva propuesta llamada Umama que une a abuelos y niños para la recopilación de memorias y recetas con hierbas tradicionales.

Se nota su intención por fortalecer los espacios bilingües. Junto con el programa orquestal Takiri de Otavalo promulga la enseñanza de cantos Kichwas que estaban quedando en el olvido. Dice que tuvieron que inventarse maneras ya que no es muy general el aprendizaje formal de esta lengua. “La identidad se recupera a través del idioma.” indica.

Cuando le pregunto sobre cómo logra mantener activas tantas iniciativas, Ana suspira y revela: “a veces es desolador, hay poco presupuesto, recortes a los fondos de cultura. En este país ningún artista puede dejar de ser también gestor”

Su discurso es fuerte. Habla con voz firme de la responsabilidad social, de la educación de los padres, del arte como beneficio colectivo; pero a la vez es increíblemente sensible y atenta a las necesidades de quienes la rodean. “Nuestros padres nos dieron este compromiso social”

Es cierto, no conozco a nadie con un sentido de identidad tan marcado. Todo esto viene de su “columna vertebral” su familia. Manuel Cachimuel, su padre, fundó la agrupación Yawar Wawki, esa vendría a ser la raíz, luego está el tronco: Yarina que incluye a toda la generación intermedia de músicos Cachimuel: Roberto, Ati, Curi, hermanos de Ana y también Ixca, su esposo.

Este árbol florece hacia los nuevos proyectos de toda esta dinastía. Los Cachimuel componen sin miedo. Hacen Clásica, Jazz y Rap con la misma maestría con la que interpretan los ritmos ancestrales. Tocan con sus hijos y sobrinos. Hacen arreglos, son multi-instrumentistas, han ganado becas en el Berklee College of music de Estados Unidos. En fin, podríamos hacer una serie con la historia de cada uno de ellos.

Yarina lleva 35 años de exitosa trayectoria y una vasta y premiada discografía. Ana y su familia estuvieron en escenarios como el del Lincoln Center, el Kennedy Center, el Smithsonian, el National Museum of the American Indian, el Metropolitan, entre otros.

Anita vivió 15 años en Boston. Aunque el aprendizaje fue enorme, ella aclara “Nunca me logre transportar con los dos pies hacia ese país extranjero.” Su esposo e hijos le preguntaban por qué lloraba por su familia si estaban juntos, entonces descubrió: “lloraba por mi tierra, es la tierra mismo que llama, que me convoca a estar pendiente de lo que pasa dentro de la comunidad.”

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*Master en patrimonio cultural por la Universidad de Sheffield. Abogada y comunicadora, actualmente trabaja como productora en el Teatro Sucre. Ha publicado textos en Ecuador, España, Italia y Portugal.
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