Política

De indirectas a acusaciones: la oposición interna de Lenín Moreno

El día que el reelegido vicepresidente de Ecuador, Jorge Glas, se quedó sin funciones, en la Plaza de la Independencia, un puñado de sus seguidores clamaba justicia para él y acusaba de traidor a su binomio, el presidente Lenín Moreno.

“No nos mueven y no nos moverán, los traidores no pasarán”, gritaban rodeados de agentes de policía que los separaban de otro pequeño grupo que defendía a Moreno.

Los bandos ni siquiera se miraban. Solo lanzaban consignas. Reflejaban, en un grupo de no más de 100 personas, una disputa que se hizo más evidente después del 24 de mayo –cuando Moreno asumió el poder- y que tiene un tercero en la ecuación: el expresidente Rafael Correa.

Empezó como una indirecta. Sin nombres, solo alusiones. Siguió con la amenaza de abandonar el movimiento oficialista Alianza PAIS (AP). Y escaló hasta convertirse en la que podría ser la oposición más “virulenta” de Moreno en los próximos cuatro años. Todo en 140 caracteres.

“Desde la estrategia de Correa y de la gente que le es más cercana, efectivamente generar una oposición que podría llegar a ser más virulenta respecto al gobierno de Moreno es como una posibilidad de supervivencia política”, señala Santiago Basabe, politólogo de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

“Demagogia”, “infamia”, “cinismo” y “deslealtad” se repiten en los mensajes de la cuenta personal del Twitter del expresidente Correa. Glas, por su parte, acusa a Moreno de claudicar ante presiones de la oposición, que le achaca al vicepresidente de haber participado en actos de corrupción.

Para Basabe, “en alguna medida la principal fortaleza electoral de Correa, de cara a volver en un futuro de corto o mediano plazo, está en generar oposición” con respecto a Moreno, quien mantiene un estilo menos confrontador que el de su antecesor, pero que ha lanzado dardos al decir que heredó “endeudamiento y un grave escenario”.

La reacción de Correa al anuncio de Moreno salió en 27 trinos sellados al final con la frase “todo lo cínico, desleal y mediocre será efímero”.

“Correa quiere seguir mandando”, opina Saudia Levoyer, especialista en comunicación política de la Universidad Andina Simón Bolívar (UASB), quien advierte que no se puede descartar un escenario en el que “el principal jefe de la oposición vaya a ser Correa”, en caso de una fractura definitiva de Alianza PAIS.

Por ahora, AP busca la “reconciliación interna” entre Moreno y Glas, no sin dejar al mismo tiempo de criticar duramente y pedir la renuncia del ministro de Inclusión Económica y Social, Iván Espinel, por pedir al vicepresidente que dé “un paso al costado”.

Silencio por parte de Moreno.

Jugando a calcular

En dos meses al frente de Carondelet, las decisiones de Moreno -como entregar en comodato la sede de la Conaie o encuentros con representantes de la prensa privada y con excandidatos presidenciales duramente criticados por Correa- han sido cuestionadas por el expresidente y asambleístas cercanos a él, reflejando las diferencias internas de AP.

Esas diferencias no le significan apoyo permanente a Moreno de parte de sectores contrarios al correísmo. “La oposición tiene su propio juego político. Un acercamiento con Moreno les beneficia en la medida que las tensiones disminuyen”, explica Basabe.

La oposición, en la Asamblea Nacional está concentrada en la fiscalización de casos de corrupción y especialmente en la figura del vicepresidente, cuyo tío está involucrado en la trama de millonarios sobornos de la constructora brasileña Odebrecht.

“Todo el mundo está jugando a calcular”, sostiene Levoyer, y las fidelidades dentro de Alianza PAIS “se están empezando a cortar” dentro de la Asamblea Nacional.

 

Si bien el oficialismo tiene mayoría legislativa, Moreno no tiene el control del bloque. “Si se da una fracción real de Alianza País y se rompe ese partido, van a quedar los que siempre han sido leales a Correa, y ese será un subbloque que seguramente va a ser uno de los de oposición, más duros que el mismo CREO” del excandidato presidencial de derecha Guillermo Lasso, indica Levoyer.

La economía – sostiene Basabe- será finalmente el elemento que defina el movimiento de las fuerzas políticas en el país.

“El tema económico es el de fondo ahora mismo, por encima del tema político. Y en el tema económico el presidente no ha tomado una sola decisión clara (…) De eso va a depender cómo se van a alinear dentro de poco las fuerzas dentro de (Alianza) PAIS y de la oposición”, asegura Basabe.

El espectáculo debe continuar

Los balcones y las tarimas pasaron de moda. “Si el nuevo espacio del debate de la política en Ecuador está centrado en el Twitter, es también importante que en el Twitter haya drama, espectáculo”, dice Levoyer al hacer otra lectura de los ataques en esa red social entre Correa y Moreno.

 

Foto Ricardo Guanín

Saudia Levoyer, experta en comunicación política de la Universidad Andina Simón Bolívar/ Foto Ricardo Guanín

Para la catedrática estas diferencias en las redes sociales son también parte de un espectáculo de la política, que no ataca problemas de fondo. “Todo el accionar de Moreno es solo simbólico, es discursivo, es comunicativo, nada más. En pocas palabras siguen siendo los reyes de la comunicación”, expresa y reconoce que también esos mensajes dejan ver las fisuras de AP.

En su opinión, el escenario de las pugnas entre el expresidente y el actual mandatario era previsible, pues Moreno no fue la primera opción del oficialismo para mantenerse en el poder. Además, el sucesor de Correa estaba expuesto a un “legado complicadísimo”.

Y esa difícil herencia de Correa también incluye a Alianza PAIS “que no conoce dos cosas: un liderazgo que no sea distinto, un liderazgo fuerte como el de Correa, y tampoco conoce lo que es administrar en la escasez”, advierte.

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