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Destripando las canciones: ¿cómo se hace un súper hit?

Por Pablo Torres /Fotografías Ricardo Guanín

En el estudio de grabación hay muchos asuntos por resolver: medir con exactitud la distancia de los micrófonos, acallar los golpes de la batería para que no se cuelen por todos lados, comprimir o no comprimir el sonido pensando en la posproducción, controlar el tiempo de la sesión -porque el tiempo vuela como un pájaro de oro- y otro tanto de previstos e imprevistos.

Cuando una canción llega al estudio de grabación, lo ideal es que haya pasado por las manos de un productor para obtener un producto radial, que tenga valor comercial y artístico, para darle ese toque especial que la haga irresistible para el gran público.

Se puede pensar que ese secreto que pocos tienen, es una receta preestablecida con la que se sazonan las canciones promedio para hacerlas súper hits pero, para Nacho Freire de Graba Estudio, esto no es verdad: “no hay un curso, escuela o universidad, nadie te dice cuáles son los trucos para hacer un hit”.

Lo cierto es que los hits viven y fueron hechos por alguien. En YouTube se puede ver que hay una carrera por el número de visualizaciones y son unas 12 canciones (hasta agosto del 2017) las que han pasado las 2 000 millones de reproducciones: la primera fue el Gagnam Style (Psy), a la que se sumó Despacito (Luis Fonsi y Daddy Yankee) -la única que ha superado las 3 000 millones-, y la tercera fue See you again (Wiz Khalifa).

Se han hecho muchos análisis de estas canciones y solo hay que rascar un poco la superficie para encontrar que varios súper hits de la actualidad tienen más en común de lo que se piensa.

La búsqueda de la fórmula ganadora proviene desde el origen de la música comercial, pero fueron los Beatles los grandes revolucionarios en el arte de utilizar la consola de sonido como un instrumento más. Según el libro ‘El sonido de los Beatles’, de Geoff Emeric, durante los ocho años que permanecieron juntos, los Fab Four hicieron grandes experimentos. Utilizaron varias técnicas en la voz como acentuar el sonido de la S para evitar el siseo, (decían ‘shend’ en lugar de send),  poner los micrófonos en jarros, utilizar instrumentos grabados a baja velocidad como la celesta de Baby, it’s you, trocear cintas de sonido y unirlas aleatoriamente, e incluso utilizaron el concepto del ‘accidente creativo’, que se daba cuando algo no salía como estaba planeado, pero que los Beatles supieron aprovechar porque aportaba estéticamente con un detalle inesperado, como sucedió en A day in the life.

De la misma manera, Pink Floyd estaba inventando sus propias formas para trabajar en el estudio. En el libro ‘Dentro de Pink Floyd’, Nick Mason cuenta cómo hicieron la canción Money: “Roger [Waters] y yo diseñamos el loop de la cinta en nuestros estudios caseros y luego la llevamos a Abbey Road. Había agujereado unos peniques viejos y luego los engarcé con cuerdas; producían un sonido en el séptimo compás de la cinta. Roger había grabado el tintineo de unas monedas dentro de un cuenco que Judy utilizaba para su cerámica, el efecto de papel rasgado se creó sencillamente delante de un micrófono y la fiel biblioteca de sonidos nos aportó las cajas registradoras. Se midió primero la cantidad necesaria de sonido con respecto a la cinta con una regla antes de cortarla con la misma longitud y luego se unieron ambos trozos de cinta cuidadosamente”.

Con la llegada de la computadora, los avances fueron en dirección de grabar cada instrumento por separado y luego ajustarlos al tiempo en la computadora. Sin embargo, Nacho Freire señala que esto produce un efecto de robotización, porque el ser humano no es perfecto y no toca así.

Este recurso es muy efectivo para hacer música para bailar, de hecho, todas las canciones del Top 40 fueron trabajadas en favor de que la batería suene sincronizada con el metrónomo.

La tecnología digital también permitió que se afine la voz del cantante, aunque, el abuso de este recurso hace que el vocalista suene como sintetizador. Antes no pasaba esto, porque si el vocalista no estaba afinado prefería no grabar y tenía que ensayar muy duro para perfeccionarse. El recurso del autotune (afinador digital) es muy usado actualmente e incluso se lo ha utilizado como un recurso creativo.

Andrés Vargas es productor independiente, estudió Música en la Universidad San Francisco. Él conoce otros trucos de la música comercial, como el uso de las ilusiones rítmicas como el ritardando, ritenuto y rubato, que producen en el oyente una excitación por la variación del tiempo. Estas ilusiones rítmicas fueron usadas hace mucho tiempo en la música clásica, siendo el compositor Stravinsky uno de los que más ha experimentado este recurso.

Hay otros procedimientos que se utilizan todo el tiempo, según comenta el productor musical, como la repetición de las fórmulas armónicas I, IV, V, I y I, II, V, I. Una fórmula armónica es la posición de una nota según su primera referencia, así que se tiene la misma variación, a pesar de la nota que se utilice.

El youtuber Aldo Norejos hace una reseña de la música que se hacía en el 2013. Según él, 25 de las 100 primeras canciones de Spotify tenían los acordes SOL, RE, MI, DO, lo que significa que todas son copias de una fórmula establecida. Este fenómeno se repite hasta la actualidad.

Entre Freire y Vargas completan la lista de recursos que se utilizan para intentar hacer un hit: llenar las frecuencias bajas -hay ritmos que funcionan porque el bombo hace que el cuerpo se estimule- para que haya una presión física sobre el cuerpo que no se alcanza con las frecuencias altas, repetir algunas veces un estribillo para que se quede grabado en la memoria de la gente, llegar al coro antes del primer minuto de duración y que la canción dure menos de tres minutos y medio.

De la misma manera, ambos profesionales coinciden en que los recursos más importantes son extramusicales, como la incesante repetición, la inversión en publicidad, el trabajo conjunto con marcas representativas. Eso hace que los hits se escuchen en todo lado y no haya cómo huir de ellos. Por ejemplo, un gran acierto de Despacito fue darle apertura a Justin Bieber para que la cante y así lograr la internacionalización del tema.

Sin embargo, estos trucos son efectivos, según Vargas, el 1 % de las veces, por lo que el verdadero éxito proviene de hacer funcionar las cosas que no funcionan, reinventar la música, reinventar las herramientas y estar lúcido para dominar la teoría musical y su ejecución, y luego trascender y generar nuevas texturas, nuevos ritmos y nuevas melodías.

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