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Ecuavóley: tradición, pasión y apuestas

Por Danilo Rubén Castro Burbano de Lara*

“He visto amigos perder sus taxis, casas y cientos de dólares en cuestión de 1 hora” cuenta Carlos Guzmán, expolicía, aficionado y practicante de ecuavóley.

Y es que si debemos destacar algo en este deporte son las apuestas. En la mayoría de partidos hay dinero de por medio, factor que genera pasiones, tensiones y rivalidades alrededor de esta competencia.

Jorge Carrera es creador del término “ecuavóley”. En una artículo de diario El Telégrafo mencionó que este deporte se originó en 1945 con la llegada de militares chilenos a nuestro país. En su estadía en Quito se organizaban partidos de vóley “tradicional” en el que se jugaba 6 contra 6. Los militares ecuatorianos empezaron a practicarlo, pero en ocasiones no llegaban a juntar los 12 jugadores por lo que se lo jugaba con 3 jugadores por equipo. Con el tiempo, se volvió tan popular que empezó a jugarse bajo esta modalidad.

El 14 de octubre de 1979, Carrera acuña la palabra ecuavóley después de un consenso con jugadores y aficionados de todo el país.

La cancha “de la Japón”, ubicada en el parque La Carolina, y la cancha de “Don Pablito”, ubicada en el sector del Inca, son dos de las más conocidas de la capital.

Edison Simbaña es propietario de la cancha “Don Pablito”. Actualmente es él quien se encarga de la organización de partidos y logística del lugar, trabajo que lo realizaba anteriormente su padre, Pablo Simbaña. Edison afirma que el ecuavóley siempre estuvo presente en su vida. “Es un deporte que pasa de generación en generación”, dice.

La cancha de “Don Pablito” es conocida también como la cancha del “Baba”, sobrenombre de uno de los mejores jugadores de este deporte, según varios practicanetes del ecuavólley. Cuentan que “Baba” fue uno de los mejores ponedores que tuvo este deporte.

Aunque algo rústico, el lugar es acogedor y cuenta con dos pisos para poder observar los partidos. Esta fue una de las primeras canchas techadas. La venta de cerveza y comida son parte del lugar.

Su opuesto es la cancha “de la Japón”, puesto que es de un ambiente más sofisticado, según sus asistentes. La mayoría de espectadores son gente de la tercera edad, muchos ya jubilados. Entre ellos están policías y militares retirados. La presencia de niños es mayor que en la cancha del Inca por estar ubicada como parte del parque La Carolina, sin embargo, las peleas por dinero o por perder una bola están presentes en ambos espacios.

Este vóley criollo se ha convertido en la pasión de la clase obrera o trabajadora del país. Entre sus mayores practicantes y aficionados encontramos a jubilados, albañiles, transportistas profesionales o taxistas quienes con gritos, silbidos, risas, disfrutan de este deporte.

El futuro del ecuavóley es lograr ser federado. Buscan que se lo acepte en la FEV (Federación Ecuatoriana de Vóley) al igual que el vóley playero o vóley de arena.

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* Nacido en Santo Domingo, Danilo es estudiante de periodismo en la UDLA,  jugador profesional de fútbol freestyle, y actual campeón nacional en este deporte. Uno de sus pasatiempos favoritos es la fotografía y, con certeza, una de las especialidades que seguirá será el fotoperiodismo.
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