Lo urbano

A propósito de “It”, explicamos porqué tememos a los payasos

Por Roberto Moreano / Ilustración Rodney Espinosa

“Soy un payaso y colecciono momentos”, con esas palabras se describe a sí mismo Hans Schnier, protagonista de la novela Opiniones de un payaso escrita por el alemán Henrich Böll (Premio Nobel de Literatura en 1972). Detrás de la frase, Schnier desnuda las intenciones de ocultar una vida venida a menos: un artista mediocre, sin ambiciones reales, inadaptado socialmente a su entorno y profundamente infeliz.

La idea de que detrás de una figura enmascarada se esconde un universo que desconocemos y que genera desconfianza es una de las razones por las cuales las personas les temen a los payasos, un temor que regresó a la palestra de la mano de una nueva versión de  Pennywise, el payaso que baila, en el reciente estreno de It.

El desconocer las razones que llevan a un sujeto a pintar su rostro de payaso, “el no conocer su background y sus motivaciones reales, hace que las personas se pregunten: ¿qué está pasando realmente con este tipo?”, explica la doctora Dena Rabinowitz en una entrevista con Tech Insider.

Rabinowitz, psicóloga clínica y especialista en desórdenes de ansiedad en Nueva York, señala que dependemos mucho de las expresiones faciales para interpretar y entender al otro. De ahí que una persona que cubre su rostro con maquillaje genere inestabilidad.

Otra de las razones por las cuales algunas personas temen a los payasos es porque “no confiamos de manera inherente en aquellos que siempre están contentos y riéndose”, dice la experta.

El término clínico para este tipo de fobias es la coulrofobia, que en términos generales es el miedo irracional a los mimos y payasos. Las personas no reaccionamos amigablemente cuando identificamos un elemento familiar dentro de un contexto extraño. Un payaso, por ejemplo, tiene la figura de una persona, pero su vestimenta, maquillaje y actitud no es usual en una persona ordinaria.

Por otro lado, si vemos a un payaso en un circo, un lugar a donde interpretamos que esta figura pertenece, no suele provocarnos miedo. Pero si a este mismo payaso (que ya de por sí es extraño, fuera de lo común) lo vemos en una entorno al cual creemos que no pertenece, como un bosque o una alcantarilla, genera aún más miedo.

Rabinowitz opina que las personas no nacen con esta fobia de manera congénita, pero sí pueden estar predispuestos genéticamente a experimentar cuadros de ansiedad. El miedo a los payasos, específicamente, “puede surgir por un evento traumático en tu niñez que tuvo lugar cerca de un payaso, o porque tuviste un ataque de ansiedad que, si bien no fue generado por un payaso, lo experimentaste cerca de uno, y tu mente asoció los dos elementos”.

Expertos coinciden en que se debe diferenciar entre tener simplemente miedo a los payasos o tener fobia a los mismos. Si es lo primero, no hay mucho que puedas hacer, realmente. Pero si, por ejemplo, no puedes mirar una película o serie con payasos en ella, si estar alrededor de uno te genera taquicardia, dificultad de respiración o llanto, entonces tienes una fobia y debe ser tratada.

El primer paso para tratar esta condición es “reconocer que el elemento que te da miedo no es peligroso”, apunta Rabinowitz. A partir de ahí, se pueden utilizar técnicas como la denominada “exposición”, que consiste en colocar a la personas con la fobia a los payasos cerca de uno hasta que se empiece a sentir cómoda. Es recomendable, además, acompañar a una persona que trabaja o actúa como payaso durante el proceso de maquillaje para que se pueda ver que, en realidad, el hombre o la mujer detrás de la nariz roja es una persona común.

En un fin de semana en el cual se estrenó It y en el que se anuncia una nueva temporada de American Horror Story, lo mejor es evitar mirar estas producciones si crees que has desarrollado coulrofobia. Mirarlas, sin el tratamiento adecuado, sólo reforzaría en el subconsciente la idea de miedo y, al igual que Hans Schnier, coleccionarías momentos de infelicidad.

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