Opinión

En el Diálogo Nacional, el Gobierno empeña su credibilidad

Por Andrés Zurita

Hace 8 años me encontraba apoyando emprendedores e innovadores desde el sector público y ahí pude analizar ecosistemas de negocios en otros países, en los cuales el trabajo público – privado era y es el factor común para lograr el desarrollo.

En ese entonces realizamos varios esfuerzos de diálogo y vinculación con el sector empresarial que iniciaban con grandes expectativas de ambas partes, en las cuales los funcionarios públicos poníamos sobre la mesa nuestra credibilidad, generando propuestas de políticas públicas, sin embargo, se requería de poder político para llevarlas a la práctica.

Con el paso de los años, la palabra y la credibilidad se fueron desgastando pues los mensajes políticos y las acciones no fueron coherentes con las propuestas técnicas que se generaban, y así los empresarios, al ver como el tiempo invertido no tenía resultado, poco a poco se alejaron de estos espacios.

Luego de 8 años veo que se vuelve a apostar por el diálogo de manera decidida, con nuevos funcionarios llenos de energía y buenas ideas, que buscan generar consensos e información que les permita generar propuestas. Y en la vereda de al frente el sector privado, dispuesto a trabajar en conjunto, lo cual no puede desaprovecharse.

Este Diálogo Nacional, denominado Consejo Consultivo Productivo Tributario, es una oportunidad de oro para que el nuevo gobierno pueda iniciar una relación de 4 años con el sector privado como un aliado clave en la construcción de un ecosistema de negocios favorable para el Ecuador. El primer paso es fundamental: llevar las propuestas a la práctica, con acciones tangibles que permitan seguir confiando y avanzar con proyectos conjuntos más ambiciosos.

Desde que inició el Diálogo Nacional se han organizado 15 de las 24 mesas sectoriales, con sus respectivas submesas temáticas: tributación, entorno económico, mercado, financiamiento y emprendimiento – innovación – calidad. En esta última mesa están evidenciándose coincidencias generales que podrían entenderse como comunes: un marco especial para el cierre de empresas, incentivos para la inversión en proyectos innovadores de alto riesgo, incentivos para la vinculación entre la academia y la empresa, y la reducción de tramitología; si estas propuestas pueden plasmarse en acciones reales por parte del Estado, podrían ser la muestra tangible de un nuevo modelo de trabajo.

Por otro lado, si consideramos que se está congregando a las empresas más importantes del país, con un promedio de 80 participantes por mesa, este puede considerarse el primer escalón de una historia exitosa, o un callejón sin salida luego del cual la confianza será casi imposible de restablecer.

Por eso es tan importante este Consejo Consultivo Productivo y Tributario, pues es la primera apuesta de diseño de políticas públicas del nuevo gobierno, en el cual está empeñando su credibilidad, que si se visibilizan con resultados concretos generará la confianza que puede ser el detonador de un modelo de trabajo probado y exitoso en otros países.

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