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Fisioterapia para mascotas: una esperanza para animales con parálisis

Por Paola López / Fotografías Patricio López

La fisioterapia en los humanos alivia dolores, pero en perros y gatos malheridos es una cuestión de vida o muerte. De esta disciplina dependen mascotas desahuciadas por veterinarios que ven en la eutanasia la única solución para animales parapléjicos.

Para Dayana Bodero, una veterinaria especializada en fisioterapia, esta es “una alternativa para no llegar al punto de sacrificar” a una mascota cuando ha sufrido un traumatismo que limita su movimiento. Tras seis años trabajando en este campo, ella considera que veterinarios clínicos y propietarios de animales “están más abiertos” a buscar otras opciones para la recuperación de animales con fracturas, hernias u otras dolencias que los incapacitan.

Sara Cartuche, una joven veterinaria que asiste a Bodero en las sesiones de rehabilitación, reconoce que su percepción cambió a raíz de que aprendió cómo aplicar la fisioterapia en mascotas.

“Este trabajo nos hace ser mejores seres humanos. Yo también creía que un perrito fracturado ya no tenía solución porque antes no había traumatología en el país y se les dejaba morir. Ahora tenemos la traumatología y la fisioterapia, unimos conocimientos y les sacamos adelante”, comenta Cartuche, mientras abraza a Sasá, su perra de un año y medio que tuvo una fractura de fémur tras ser golpeada por un vehículo y recibe tratamiento a domicilio.

“Como un soldadito”

Las hernias discales, la cauda equina (una compresión de nervios en donde termina la zona lumbar), la displasia de cadera, la disco espondilosis (una deformación degenerativa en la columna en la que se forman una especie de picos en las vértebras), la ruptura de ligamentos y la avulsión de plexo braquial (una lesión en las patas, típica en atropellos o caídas) son las lesiones más frecuentes que tienen los perros. Algunas razas tienen predisposición a presentar estos problemas, que también pueden darse por actividad excesiva, sobrepeso o accidentes.

Dayana Bodero, veterinaria especializada en fisioterapia/Foto Patricio López

Aunque algunas de estas lesiones requieren de cirugía o pueden llegar a postrar a una mascota, no son una sentencia de muerte. En la experiencia de Bodero, estas condiciones físicas se pueden tratar con ejercicios, masajes, electro estimulación, ultrasonido, magnetoterapias, entre otras, dejando a los animales en condiciones de caminar, correr y llevar una vida normal.

“La fisioterapia nunca recupera al 100%, siempre hay un 10 o 20% menos, pero desde mi punto de vista que un paciente parapléjico o tetrapléjico camine ya es bastante. No van a tener la marcha normal de un perro, van a marchar como un soldadito, pero mejora la calidad de vida”, apunta Bodero.

El tiempo de fisioterapia para una mascota depende de la patología y el plan de recuperación que se diseña para cada una. Hay pacientes que se recuperan en cinco sesiones y otros a los que les toma entre tres y nueve meses. Cada cita a domicilio toma entre 45 minutos y una hora y media, todo depende del humor y el tamaño del animal.

Los gatos son los pacientes más difíciles por su carácter y porque son más activos.

También hay casos en los que la fisioterapia solamente es un cuidado paliativo, es decir, para aliviar el dolor. Por ejemplo, en perros o gatos con osteosarcoma (cáncer).

Un compromiso

Murci, una perra mestiza de pelo negro, tiene siete meses y fue atropellada cuando vivía en las calles. Tras ser rescatada recibe sesiones de fisioterapia para consolidar una fractura de cadera. Lleva seis sesiones y le faltan tres.

Paola Andrade, una veterinaria que ayuda a Bodero, coloca los magnetos alrededor de la cadera de Murci. “Ellos saben que lo que hacemos es para ayudarles y se dejan”, dice.

En efecto, Murci que minutos antes estaba jugando con otros perros se mantiene quieta con la mirada sobre sus cuidadoras.

Este trabajo “es reconfortante porque la mayoría de pacientes que llegan tienen malos pronósticos. En otros lugares les han dicho que no tiene salvación o que van a amputar algún miembro y muchos tienen una recuperación completa”, cuenta Andrade.

Pero para lograr la recuperación es necesario un compromiso por parte de los propietarios, quienes, en algunos casos, deben hacer ejercicios en casa con sus mascotas, lo que demanda tiempo y recursos económicos. Una sesión de fisioterapia a domicilio para perros cuesta entre 20 y 35 dólares (depende del tipo de tratamiento y el tamaño de la mascota) y para gatos 15 dólares.”

Los veterinarios se enfrentan a propietarios que no pueden pagar por sesiones de fisioterapia, no disponen de tiempo o no confían en estos tratamientos. En esos casos, la veterinaria Patricia Portilla opta por enseñarles qué actividades pueden o no hacer sus mascotas.

Ella toma “las horas necesarias para decirles que su animalito necesita reposo, que no puede estar saltando de las camas y que necesita vigilancia. A veces el trabajo es más con los padres que con los hijos”.

Portilla señala que la “terapia física es importante siempre y cuando se la pueda dar”. Cuando no es posible ella opta por un tratamiento con analgésicos, relajantes musculares y antiinflamatorios.

Venciendo obstáculos

Taisha y Pavito superaron la primera fase de su rehabilitación y ahora se enfrentan a obstáculos en el suelo. Ambos de pelo rizado y blanco reciben cinesioterapia activa, es decir practican ejercicios que ayudan a la coordinación y el equilibrio.

Estas actividades, así como la hidroterapia, se hacen una vez que los animales ya pueden sostenerse sobre sus patas y tienen cierta movilidad en las extremidades.

Como en una carrera de obstáculos Taisha y Pavito caminan entre unos palos, evitando toparlos. Cada paso es celebrado con una caricia en sus cabezas despeinadas o una frase de aliento.

Antes de recorrer su pista de carreras, ellos pisan un cojín que tiene una especie de púas de caucho, que sirven para estimular las almohadillas de las patas. Aunque parece solo un juego, en la fisioterapia de animales nada es improvisado, todo tiene una función para despertar extremidades que para otros ya no tenían remedio.

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