Política

Gustavo Larrea y los pasadizos de la política (parte II)

Por Sharvelt Kattán

Tras su salida del gobierno de Rafael Correa, Gustavo Larrea militó como férreo opositor del régimen durante ocho años. A lo largo de ese tiempo, hizo frente, desde distintas agrupaciones, al régimen de la Revolución Ciudadana.

El primer paso fue la fundación del movimiento político Participación para, en 2012, precandidatizarse a la Presidencia de la República. Su carrera electoral estaba cobijada por la entonces denominada Coordinadora de la Unidad de las Izquierdas, conformada también por Pachakutik, Movimiento Popular Democrático, Montecristi Vive, Convocatoria, RED, Fracción Socialista y la CONAIE. Entre los máximos integrantes de esa agrupación aparecían Martha Roldós, Humberto Cholango, Luis Villacís y Alberto Acosta.

Sin embargo, su candidatura no se concretó porque el Consejo Nacional Electoral  descalificó a su movimiento político. De todas maneras, Larrea no se desvinculó de la Coordinadora y apoyó abiertamente al presidenciable Alberto Acosta. Además, se presentó como candidato a asambleísta provincial por el distrito norte en Pichincha. Pero él y Acosta perdieron las elecciones.

Tras ese revés, Larrea regresó a su postura de opositor y aliado de movimientos de izquierda que se resistían al gobierno, y esperó. En 2014 decidió probar suerte nuevamente. Esa vez lo hizo bajo la bandera del movimiento Democracia Sí, que fundó junto con su hermano Marcelo Larrea. Desde esa época empezó a posicionar su figura, quizá para un nuevo intento de entrar a la carrera por Carondelet. Pero la candidatura no se concretó porque el Tribunal Contensioso Electoral invalidó 200 mil firmas para inscribir a ese partido; silenciosamente, Larrea empezó a apuntar sus esperanzas en otro candidato: Lenín Moreno. Aunque visiblemente esa campaña trabajó para Paco Moncayo, candidato de la Izquierda Democrática.

Antes de que se haga oficial la candidatura de Moreno por Alianza PAIS, mucho se habló de su posible presentación por Democracia Sí. Aunque el rumor fue desmentido rotundamente, las aguas no se calmaron.

A Larrea lo rodeó otro escándalo, en paralelo, cuando en abril periodistas acudieron a un restaurante en el norte de la capital, de donde salían Gustavo y Marcelo Larrea de un aparente almuerzo con el asesor de asuntos políticos de la embajada de Estados Unidos. Larrea, al ser abordado por periodistas, negó que se haya efectuado una reunión con el representante norteamericano, aunque este último dejó entrever que, efectivamente, esta sí habría ocurrido.

Con la victoria del candidato oficialista, la tensión se volvió a disparar tiempo después. En junio del presente año, el medio electrónico 4 Pelagatos, por ejemplo, hablaba de la existencia de una oficina en Carondelet para Gustavo Larrea, quien, aseguraban, fungía como “asesor político del presidente”.

El propio vicepresidente de la República, Jorge Glas, afirmó que veía pasar desde su ventana a Larrea con dirección al edificio El Comercio, ubicado a pocos metros del Palacio Presidencial y denunció la intromisión de éste en la administración de Moreno.

Por su parte, los asambleístas de AP rechazaron, en un comunicado conjunto emitido en agosto de este año, la presencia de Larrea y “emisarios” suyos que buscaban fraccionar a su agrupación. Gustavo Larrea desmintió rotundamente este hecho y dijo que lo sostenido por Glas era mentira.

Quien también rechazó este asunto fue Eduardo Mangas, secretario de la Presidencia, a través de un comunicado divulgado en redes sociales, donde afirmó: “El señor Wilson Gustavo Larrea Cabrera no cumple ninguna función de gobierno, tampoco representa ni está autorizado a realizar gestiones en nombre del señor presidente de la República, Lenín Moreno Garcés”.

Sin embargo, otra fuente cambiaría la perspectiva. Marcelo Larrea fue abierto al afirmar que su hermano y él, a través de Democracia Sí, estaban vinculados al primer mandatario. En una entrevista con el portal de noticias web Ecuador Inmediato, el dirigente político afirmó que “La relación estrecha de comilitancia política y de amistad de más de 40 años de Gustavo con Lenín, lo obliga a prestar toda la colaboración que el presidente requiera de parte suya”.

Y aunque su idea sea la de colaborar con Moreno, Larrea podría tener su propia idea de lo que eso significa; además de una agenda propia, claro. En las últimas semanas la posibilidad de una consulta popular que empezó a esparcirse en la esfera política, se concretó con el anuncio del mismo Moreno quien dijo que se realizaría a inicios de Octubre. Si bien aún no se conocen los temas, el presidente habló de “los cambios que se deben introducir para garantizar una democracia plena”. Y ahí es donde entre Larrea.

La necesidad de deshacerse de Correa de forma permanente puede ser el motor principal de esa consulta, que podría ser fuertemente promovida por Democracia Sí, el colectivo político de los Larrea. Ya en 2015 esa agrupación intentó que las enmiendas constitucionales se trataran a través de consulta a los ecuatorianos y ese mismo año intentó, sin éxito, recaudar firmas para revocar el mandato al entonces presidente Rafael Correa. Por eso, no sería raro que esta vez Gustavo Larrea aproveche el contexto político, su cercanía con el presidente Moreno y sus contactos para introducir estos temas en la nueva consulta.

Acabar con las últimas trincheras correístas y sus comandantes en la institucionalidad pública podría ser el primer paso. Su primer objetivo, por orden lógico, sería el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social. Aunque no es de sorprenderse que en la mente de Larrea exista la posibilidad de deshacerse del titular de la Judicatura, Gustavo Jalhk; del Fiscal, Carlos Baca Mancheno; de los jueces de la Corte Nacional de Justicia.

La explicación es simple: los correos filtrados por la periodista venezolana Patricia Poleo entre Jalhk, Correa y otros funcionarios, dejan en claro que, para eliminar al expresidente de la vida política nacional, hay que cambiar la estructura entera del Estado. De hecho, no le bastará con cambiarla, seguro que, recordando su participación en el caso de los “diputados de los manteles” querrá controlarla por completo.

El enemigo a vencer para Larrea aún es el bloque, cada vez más fragmentado, de Alianza PAIS, que no titubeó en denunciar su presencia en los asuntos del presidente Moreno.

No es de extrañarse que, aún sin figurar públicamente, el futuro del político ecuatoriano pueda depender, en buena medida, de la agenda de Democracia Sí y su mimético líder.

 

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