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Hay Larreas para rato en la política nacional

Por Reinaldo Endara / Fotos Ricardo Guanín

No es un nombre nuevo en la política, pero ha ganado protagonismo desde que Lenín Moreno asumió la Presidencia de la República. Ha sido acusado por parte del ala correísta de Alianza PAIS de ser “el hombre del maletín”, de intentar quebrar aún más al movimiento oficialista.

Sin embargo, Gustavo Larrea, presidente de Democracia Sí, niega esas acusaciones. Se describe a sí mismo como un político humanista, de izquierda, cuya lucha social empezó desde joven, en el regreso a la democracia. De hecho, cuenta que durante esa lucha conoció a Lenín Moreno, a finales de la década de los 70. “En el 78, la dictadura fue derrotada y se vio obligada a convocar a elecciones. Tuvimos un paro en la ciudad de Quito, de 21 días, que se llamó la ‘Guerra de los Cuatro Reales’, porque la motivación fue el aumento del pasaje, pero la realidad es que esta ciudad se levantó contra la dictadura y por la democracia. La consigna que pintábamos en las paredes era ‘Dictadura NO, Democracia SÍ'”.

De ahí surge el nombre del movimiento que ahora lidera y que -a su criterio- es ya el partido político más fuerte del país.

Su separación de Alianza PAIS -movimiento que ayudó a fundar y que impulsó en sus inicios-, sus objetivos políticos y los de la organización que lidera, su relación con el primer mandatario y su criterio sobre el modelo político que gobernó Ecuador durante la década pasada son, entre otros, los temas que abordó La Caja Negra en un diálogo con Larrea.

Se habla de usted como un hombre detrás del poder, como un estratega político. ¿Así se considera o cómo define su estilo de hacer política?

No es mi rol, no es mi función. Soy dirigente de un partido político, que está haciendo política desde hace algunos años; que peleó contra la reelección indefinida, que pelea contra la concentración de poder, contra el autoritarismo del régimen de Rafael Correa y que apoya, junto con el movimiento, al presidente Lenín Moreno.

En la lucha política me defino como un humanista, con preocupaciones sobre el tema ambiental, que ha militado a favor de los derechos humanos desde el primer gobierno democrático, el del presidente Roldós; y creo que la inclusión social, la democracia y el desarrollo económico son tres pilares para una sociedad nueva, que busca superar graves problemas de exclusión económica, social y cultural que aún vive nuestro país.

¿Cómo describe su relación, personal y política, con el presidente Moreno?

Es una relación más personal que política, pero que cruza la política, porque tenemos coincidencias. Es decir, yo lo apoyo en la medida en que coincidimos en la propuesta.

Él propone un país que tenga un eje económico basado en la producción; la inclusión social con el programa Toda una vida; la democracia a través de la división de las funciones del Estado; el diálogo como método… Pero no solo hablamos de política.

Somos amigos y también hacemos chistes y hablamos de nuestras familias, compartimos las películas que hemos visto o qué libro hemos leído, como en cualquier buena amistad.

 

¿Juega usted un rol, aunque no sea oficial, en el gobierno de Moreno?

La gente tiende a confundir y pensar que para hacer política uno tiene que estar en el Estado. La gente cree que la política se hace desde un ministerio, desde una asesoría o desde la Asamblea y no es así. Se hace desde la voluntad, el ñeque, la pasión, la convicción y yo hago política desde ahí y no quiero hacer política desde el Estado, sino desde un movimiento ciudadano que es Democracia Sí.

Hace pocos días, usted y un grupo de gente identificada con el movimiento que lidera marcharon hasta Carondelet a favor de la Consulta Popular. El Presidente lo recibió y eso dice mucho de la cercanía entre ustedes, pero ¿cómo se asienta ese apoyo en la realidad política del país?

Democracia Sí es un movimiento en expansión, que recoge el descontento que dejó la barbaridad del correísmo… de ese gran engaño que sufrió el país, del autoritarismo, la prepotencia, el bullying como método político, la imposición y la intolerancia. Eso nos cansó a los ecuatorianos y el movimiento es una expresión política que quiere un nuevo país y un futuro distinto.

Para ello tuvimos nuestra convención nacional, que fue días antes de la movilización, en la que nos reunimos delegados de 2.000 cantones para debatir y discutir las ideas que tenemos sobre el futuro, sobre el país que queremos para el 2030, sobre cómo queremos que sea la economía, la sociedad, la inclusión social, la vialidad, la seguridad, la salud, la educación… Tratamos todos los temas en 21 mesas de trabajo y se formularon propuestas de futuro.

Últimamente se escucha mucho el nombre de su movimiento, pero no se conoce su real magnitud. ¿Cómo está estructurado?

Está estructurado con una dirección nacional, un comité ejecutivo, direcciones provinciales y estructuras en 210 cantones. Ahora estamos finalizando la estructuración cantonal y comenzando la parroquial. Hasta el momento tenemos organizadas 480 direcciones parroquiales. También tenemos frentes en la juventud, de profesionales, de agricultores, de mujeres… Estamos trabajando en distintos sectores sociales, pero el trabajo principal es el territorial.

¿Cuáles son los objetivos políticos de Democracia Sí?

Construir un país inclusivo, que supere la exclusión social, un país que tenga como eje un nuevo modelo económico basado en la producción y el empleo, donde fortalezcamos las 860 mil unidades de producción agropecuaria, las cerca de un millón de unidades de producción, servicio, comercio y transporte urbano; una sociedad de respeto a la diversidad, de pleno respeto a los derechos humanos, democrática, con división de funciones del Estado; que no sea tolerante con la corrupción, que la combata; que comprenda que hay que construir una armonía con la naturaleza y que para eso requerimos cambios tecnológicos y culturales…

Y los objetivos políticos electorales

El objetivo inmediato es ganar la consulta: que el sí gane arrolladoramente y aplaste al proyecto autoritario. De ahí tenemos previsto un debate entre marzo y mayo del próximo año sobre qué queremos como ciudadanos y qué se debe hacer en cada provincia, en cada ciudad, en cada cantón, en cada parroquia; y luego comenzar a debatir posibles candidaturas e impulsarlas para 2019, para prefecturas, alcaldías, juntas parroquiales…

Democracia Sí puede llegar a ser a Lenín Moreno, lo que Avanza fue para el Gobierno anterior. Es decir, un movimiento que crece rápidamente, que se posiciona…, pero que luego pierde fuerza, tan rápido como la consiguió.

Creo que ese es un análisis, como pueden existir 20 diferentes. Nosotros somos ya una fuerza política, tal vez la más grande del país en este momento y vamos a ser una fuerza política en el futuro, vamos a seguir creciendo. Sin embargo, nuestra visión no es hegemónica ni totalitaria, por lo tanto haremos alianzas, con los brazos abiertos, con movimientos sociales y otras fuerzas políticas afines.

Hace algunos años se preparaba una posible candidatura presidencial de Gustavo Larrea. ¿Se mantiene ese objetivo o quizás el de llegar a la Asamblea?

En absoluto. Yo no tengo interés en ocupar ninguna función pública ni ser candidato a nada. Yo hago política por convicción y por amor, no porque pretenda una candidatura o por algún interés personal.

¿Ha mantenido conversaciones con el presidente Moreno respecto a que él, en algún momento, sea candidato por Democracia Sí?

Hemos conversado el tema en el sentido en que él debe ser el presidente de todos los que votamos por él y de todos los que no votaron por él. Por lo tanto, restringir a un solo movimiento el apoyo al Presidente -a mi juicio- es un error. Él debe ser presidente de la mayor cantidad de movimientos y partidos políticos, movimientos sociales y ciudadanos, y no de uno solo.

Tenemos una visión totalmente distinta a la politiquera y el sectarismo político. Creemos que él debe ser presidente de una gran alianza ciudadana.

Esa reflexión cabe en el contexto de que Moreno es el presidente de la República, pero la pregunta se encamina a la posibilidad de tenerlo, a futuro, como candidato bajo la bandera de Democracia Sí.

Yo hablo en el sentido de que él no solo es presidente de Alianza PAIS, sino del país y que no creo que tenga sentido que él deba restringir su fuerza a una sola organización, sino que la amplíe. Ya tuvimos una organización que confundió el partido con el Estado, que fue Alianza PAIS, y hay que superar esa confusión.

El Presidente debe ser de todos los movimientos, de todos los partidos… debe haber amplitud y romper esa visión sectaria que no le ha ayudado al país.

Entonces no se puede negar la posibilidad de que Democracia Sí, a futuro, pueda contar con Lenín Moreno en sus filas

Nosotros no estamos en eso. Tengo que ser bien claro en la respuesta. Todo lo contrario: decimos amplias alianzas, no sectarismo. Ya la bobería política ha pasado, ha pasado el correísmo que tanto daño le hizo al país…

Hablemos de la Consulta Popular. Democracia Sí ha demostrado abiertamente su apoyo. En esta se incluyen dos preguntas que quizás son las más polémicas: la del Consejo de Participación Ciudadana y la de reelección. ¿Cree que esas preguntas tienen que ver con el regreso de Rafael Correa?

Más allá del interés del expresidente Correa de regresar al país para interferir o influir en uno u otro sentido, creo que hay un contexto democrático, en el que la gran mayoría de ecuatorianos queremos la Consulta. Además, si hay una disputa política, qué mejor que el pueblo sea el que la dirima en las urnas, porque la consulta también va a ser un aplauso al presidente Lenín y un rechazo al expresidente Correa.

En relación al Consejo de Participación Ciudadana: tienen que irse a su casa, tengan dignidad, renuncien. Son puestos a dedo, es evidente, los ecuatorianos no somos bobos. Lo elemental para cuestionarse es porqué siempre ganaron los concursos personas cercanas al gobierno. Obviamente, porque fueron amañados. Renuncien por dignidad y en las urnas se les castigará con el sí.

Usted fue una pieza clave en la estructuración de Alianza PAIS en sus inicios…

No solo pieza clave, porque me parece que la palabra es fea. Yo fui fundador, fui el que le propuso la candidatura al monstruo, cuando él no era un monstruo, cuando era un joven simpático, inteligente, ágil. Después se transformó, porque creyó que el poder era para él, pero no, el poder era para la sociedad. Correa se equivocó con los ecuatorianos.

¿Cómo entender que después de haber propuesto la candidatura a Correa, de haber impulsado este proyecto político, esta alianza -por llamarla de alguna manera- se rompa por situaciones denunciadas desde el mismo Gobierno y que usted pase a ser opositor del proyecto que ayudó a formar?

Por algo obvio, porque el señor traicionó al país, traicionó esos anhelos de cambio. Quien traicionó la participación ciudadana, quien traicionó división de poderes del Estado, quien traicionó a las organizaciones sociales a las que insultó y vilipendió… fue él, no nosotros.

Yo sigo defendiendo los mismos principios que defendí cuando era muchacho, joven de 16 ó 17 años, edad en la que me incorporé a la lucha política.

Cómo se relaciona eso con el motivo por el que se dio su separación de AP, que fue por la supuesta información encontrada en las computadoras de las FARC, que lo relacionaba con esa agrupación armada, después del ataque a Angostura…

Es evidente, porque ellos hicieron el proceso judicial en mi contra y las computadoras habían sido intoxicadas con información después del ataque de Angostura. El propio informe pericial de la Fiscalía de Colombia demuestra que información de varios ciudadanos fue introducida en esas computadoras, por eso dejaron de ser instrumento en el proceso judicial. Después de 9 años yo sigo incólume y es evidente que si hubieran tenido algo contra mí, con el odio que generó el señor Correa, me hubieran destruido, pero no pudieron. Desde luego que fueron algunos años de persecución, de no poder trabajar, de ser perseguido por este señor, pero no le guardo odio, que sepa bien que no soy odiador. Allá él con su odio.

Usted nunca tuvo relación alguna con las FARC…

En absoluto. Yo fui delegado del gobierno ecuatoriano para la liberación de Clara Rojas, Consuelo Perdomo y el niño Emanuel, que hasta fue transmitido por la CNN, para mayor claridad. Yo me retiré de ese gobierno, porque el señor Correa le cambió el rumbo y lo convirtió en un gobierno autoritario e irrespetuoso y no comparto esa línea. Además, en política económica, creyó que debía vivir de los altos precios del petróleo y del endeudamiento externo y yo creo que el país debe vivir de la producción, de la multiplicación de los panes, y esa es una diferencia fundamental.

Después de esa ruptura no volvió a tener contacto alguno con Rafael Correa

Nunca más. Ahora, él se puede inventar, porque como él es un hombre que miente descaradamente al país, puede decir cualquier cosa, pero la evidencia de que la familia Larrea fue perseguida por el señor Correa y sus acólitos es clara.

Desde el oficialismo se lo ha acusado de querer quebrar aún más al bloque. Incluso se lo ha mencionado como el “hombre del maletín”…

Eso es denigrante y una tontería. Presenten una prueba aunque sea. Yo no opero de esa manera. También creo que estas señoras que van en esa misma línea de su líder, calumnian y denigran, por eso me negué a hablar con la prensa durante cuatro meses, porque no iba a contestar las calumnias. Soy un hombre que merece respeto como cualquier ciudadano. Decirme el hombre del maletín es una grosería, pero tampoco voy a judicializar la política. No les voy a enjuiciar penalmente, pero sí moralmente.

Los ecuatorianos saben la diferencia de estatura moral entre mí y cualquiera de ellas, y entre mí y el señor Patiño. Soy un hombre de convicciones

En el contexto que vive el país, las cosas se van a producir, porque los ecuatorianos queremos que se produzcan. Queremos más democracia, más derechos, más libertades, más inclusión, más empleo y el correísmo está contra eso. Queremos más honestidad, no queremos socapar la corrupción como quieren ellos, como lo han hecho durante años. Es evidente que nosotros estamos en otra posición.

Entonces, lo que sucede no tiene nada que ver con revanchismo político

Allá ellos con su odio. Nuestro país va por un nuevo rumbo y ese rumbo debe ser alegre, democrático, inclusivo; no de insultos y calumnias.

¿Aún hay Gustavo Larrea para rato en el panorama político?

Hay Larreas para rato. Los Larrea estamos en política desde el Primer Grito de la Independencia. De los cuatro miembros de ese gobierno, dos fueron Larrea: mi tátara-tátara- abuelo y su hermano, que fueron fusilados el 2 de Agosto de 1810. Vengo de una familia que está comprometida con el país y seguro mi hija y mis nietos seguirán en esa línea.

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