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La vicepresidencia no es para cualquiera

La lista de nombres propuestos por Lenín Moreno para ocupar la Vicepresidencia de la República no resultó extraña para nadie. Ni por el hecho de que la terna entera esté compuesta por mujeres —pues el machismo, al menos en apariencia, hace tiempo que empezó a desterrarse de la política—, ni por el hecho de que ellas estén dentro del círculo más próximo al presidente.

Esa idea de que el cargo lo podía ocupar cualquier otra persona no tan estrechamente ligada al presidente, pero con una hoja de vida diseñada para el cargo parece anticuada. Y eso no quiere decir que las candidatas no sean probas, pero algunos hubieran pensado que esta era la oportunidad perfecta para que el primer mandatario mostrara el espíritu de unidad y diálogo con otros sectores políticos.

De todas maneras, la lista no deja de ser inquietante, porque tanto María Fernanda Espinosa, Alejandra Vicuña y Rosana Alvarado, hoy absolutas leninistas, una vez también militaron apasionadamente con el correísmo, del que se puede decir, quizá antojadizamente, que las impulsó en la política.

Bueno, a todas no. María Fernanda Espinosa tiene una historia mucho más larga. La actual canciller mantiene varias facetas. Como intelectual, ha dedicado su tiempo a la docencia y a la literatura. Entre 1997 y 2007 laboró como profesora asociada e investigadora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales y, asimismo, a lo largo de su carrera se cuentan varios libros de poesía. De hecho, su presencia en los círculos intelectuales del país ha sido notable, y su desarrollo académico se ha concentrado en una licenciatura en Lingüística Aplicada, un masterado en Ciencias Sociales y Estudios Amazónicos y su actual candidatura a PhD en Geografía ambiental.

En cuanto al trabajo de conservación ecológica, Espinosa también ha tenido importantes roles. En la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, ejerció los roles de asesora, entre 2000 y 2005, y directora Regional de América del Sur entre 2005 y 2006.

Su labor en la academia y el ecologismo terminó con la aparición de Rafael Correa en 2006 y su posterior posesión como presidente en 2007. A partir de ese año, Espinosa ocuparía varios cargos estatales, entre los que se cuentan secretarías de Estado. En 2007 fue ministra de Relaciones Exteriores, Comercio e Integración; entre 2009 y 2012 fue nombrada ministra Coordinadora de Patrimonio Natural y Cultura; y entre 2012 y 2014 estuvo al frente del Ministerio de Defensa Nacional.

Pero esas no fueron sus únicas funciones. En 2008 trabajó como asesora especial del presidente de la Asamblea Nacional Constituyente. En tanto que en el ámbito de la diplomacia laboró como representante permanente de Ecuador ante la OEA y la ONU, entre 2008 y 2009, y 2015 y 2017, respectivamente.

Con la candidatura de Moreno, Espinosa volvió a la palestra política, no solo por su designación como ministra de Relaciones Exteriores y Movilidad Humana, sino por su cercanía al presidente. Ella está entre las personas de mayor confianza del primer mandatario y entre las más influyentes del actual régimen; además, es una de las primeras militantes de Alianza PAIS y se la cuenta en el círculo de fundadores del movimiento que hoy se han inclinado por el ala afín a Moreno dentro de la agrupación política.

El caso de Alejandra Vicuña es distinto. Hasta hace tres meses su nombre era poco conocido para la ciudadanía y se tuvo noticia clara de ella cuando fue nombrada por Moreno como vicepresidenta encargada. Meses antes había sido elegida por el presidente para dirigir el Ministerio de Desarrollo Urbano y Vivienda. Ambas elecciones, antes que técnicas, fueron políticas porque la formación de Vicuña poco se relaciona con los cargos que hoy ostenta.

En cuanto a la vida académica de Vicuña se cuenta su título como psicóloga clínica y su egreso en una maestría en Administración de Empresas.

En el aspecto laboral, trabajó como gerente de Marketing Regional Litoral en el Ministerio de Turismo, entre 1997 y 2000. En ese mismo campo, fue jefa de departamento de turismo receptivo de Moneda Travel Group, entre 2000 y 2006. Para 2007, Vicuña pasa a laborar en el SRI, donde ejerce como coordinadora de Talento Humano de la región litoral sur, hasta 2009.

En ese año, hace su primera aparición pública y política cuando es electa como asambleísta nacional por la provincia del Guayas. El cargo lo ejercerá por dos períodos consecutivos, de 2009 a 2013 y de 2013 a 2017. Sin embargo, su paso por el legislativo fue poco relevante y en la mente de los ecuatorianos su existencia era casi desconocida.

Luego de ello, Moreno la selecciona para formar parte de su gabinete ministerial al asumir funciones en mayo de 2017, y si bien no se debe a una trayectoria política determinante, es claro que Vicuña es hoy en día una persona que cuenta con la más alta confianza de Moreno, además de ser una de las más férreas militantes del “morenismo”, a pesar de que hasta el año pasado su discurso haya sido igual de efusivo al hablar del expresidente Correa, hoy lejano al actual gobierno.

Esas son quizás las únicas dos razones que se puedan encontrar para la decisión del presidente de nombrarla vicepresidente encargada y ahora ponerla a la cabeza de la terna de vicepresidenciables enviada a la Asamblea Nacional.

El tercer nombre es el de Rosana Alvarado. Ella sí, conocida por su “correísmo” fanático durante el período presidencial de Rafael Correa y su “morenismo” mesurado durante el de Lenín Moreno.

La actual ministra de Justicia, Derechos Humanos y Cultos es licenciada en comunicación social y doctora en Jurisprudencia, y su aparición en la política nacional se dio en 2007, cuando fue electa asambleísta constituyente por Alianza PAIS.

Luego de eso, su carrera política no se apartó de la función legislativa, donde laboró como asambleísta por dos períodos consecutivos, entre 2009 y 2013, y 2013 y 2017. Ese último período, por cierto, fue nombrada primera vicepresidenta de la Asamblea por dos ocasiones.

En mayo de 2017, el recién electo presidente la invitó a formar parte de su gabinete al mando del Ministerio de Justicia, donde ha permanecido desde entonces.

Pero quizá lo que más fama le dio a Alvarado fueron sus airadas intervenciones en el pleno de la Asamblea, donde con total vehemencia hablaba de la necesidad de reformar las leyes en temas medulares como la despenalización del aborto en casos puntuales, así como su defensa de los derechos de las mujeres.

Aunque las declaraciones bochornosas también se dieron, como cuando al referirse a los hijos del entonces asambleísta “Dalo” Bucaram los llamó despectivamente “los hijos del PRE”, en un acto de revanchismo político por de más censurable.

En todo caso, la postulación de las tres da cuenta de la clara decisión de Moreno de mantener un segundo mandatario totalmente fiel a él y en quien, seguramente, depositará funciones específicas y en las que se requiere de una confianza a prueba de balas.

En ese sentido, las tres cumplen con los requerimientos, aunque como se ha visto, la experiencia y la prudencia pudieran ser determinantes para mantener a flote el discurso del gobierno de diálogo y transformación social.

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