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Luis Eduardo Vivanco: “el humor humaniza al periodismo, a las personas y a todo lo que se le cruce”

Por Reinaldo Endara / Fotografías de Reinaldo Endara y cortesía de El Castigo Divino

Hace poco dejó Diario La Hora, luego de 11 años en los que se desempeñó como reportero, coordinador, editor de ciudad, jefe de información y editor general; y antes estuvo por otros medios de comunicación, como Diario Hoy y Diario Expreso. Considera éste como un paso importante en su carrera periodística, pero hoy decidió apostar por lo digital.

Luis Eduardo Vivanco, quien ha escrito dos libros de periodismo: “Que te vaya bonito” y “Castigo Divino y tiene una maestría en periodismo en diario El País de España, reconoce que no ha sido un camino fácil, pero es necesario dentro de la evolución del periodismo. Castigo Divino es un proyecto difundido en internet, que él define como periodismo “puro y duro”, en el que incluye elementos como el humor y, al menos, una botella de vino.

Él aceptó la invitación de La Caja Negra para analizar, a través de sus experiencias, el papel que juegan las redes sociales, los nuevos medios digitales y los formatos en el mundillo del periodismo.

Sales de diario La Hora después de 11 años, ¿significa que dejas por completo el periodismo impreso?

No pienso imprimir nada en el corto y mediano plazo, al menos. Fueron 11 años de periodismo de papel que me dejaron espectaculares experiencias, pero creo que el manejo de tiempos ya no está acorde a las necesidades de la gente.

Incursionaste en medios digitales con Castigo Divino, un formato innovador, ¿cómo se da esa transición?

No hay una transición porque empecé con ese proyecto  cuando trabajaba en lo impreso. Lo que quería era una excusa para esquivar la Ley de Comunicación y hablar más desenfadamente, como soy yo.

Luego dije: ¿por qué no tomarse un trago? Y después: ¿por qué no meterle humor, como cuando estás en una noche de bar con un pana? Y finalmente: ¿por qué no hacerlo en vivo? Así se configuró la idea. También pensé en ponerme un bar para hacerlo, pero creo que eso hubiera afectado a mi salud mental. Así que hablé con Juana Guarderas y arrancamos en el restaurante del Patio de Comedias.

Fue un cambio atropellado al principio, por la falta de recursos y de capacidades técnicas. A eso se sumó un manejo de redes muy empírico, muy mío.

Empezó como una experiencia que era una suerte de catarsis profesional y espiritual, ante el cerco del silencio que impuso el Gobierno de ese entonces y que comenzó a tener réditos en cierta medida.

En un principio, me emocionaba mucho cuando los videos llegaban a mil visualizaciones porque hubo un tiempo en el que solo llegaba mi papá, un pana y un par de personas más y eso que la entrada era gratis… Sigue siendo.

Luego, la gente se enganchó cuando descubrió el producto y el espacio. De ahí ha sido un crecimiento continuo. Profesionalizamos el video, las redes y entendimos que había capacidades de financiamiento en cuanto a auspicios y que no solo iba a cobrar en trago por el resto de mi vida. Todo eso ha servido para apostar por la profesionalización de este espacio y que tenga mayor aceptación.

 

Luis Vivanco durante entrevista con La Caja Negra/ Foto de Reinaldo Endara

¿Qué crees que es lo que más engancha a la gente con Castigo Divino?

El tono de la entrevista, porque está acostumbrada a ver y escuchar entrevistas en radio y televisión muy acartonadas, con figuras muy respetables y profesionales, pero del siglo pasado. Acá encuentran un espacio más irreverente en el que la gente habla y se muestra como realmente es, como cuando se meten un trago los ecuatorianos y donde se dicen cosas que no se pueden decir, también producto de las leyes correístas.

La gente aceptó eso como un oasis, que rompía una falsa premisa que consistía en que la gente no quiere hablar de política o economía y que solo quieren ver “Combate” y punto. Sí, hay un público para eso, pero también hay otro público que está interesado en hablar del Producto Interno Bruto, pero que quiere reírse mientras habla del tema; que quiere entenderlo desde un punto de vista más amigable. Ese es el objetivo.

Mencionas que es más irreverente. Ese término con el de periodismo son dos conceptos que han tratado o han ido de la mano, aunque no siempre con éxito. ¿Los medios digitales son la plataforma para explotar esa irreverencia?

Creo que el humor, a pesar de siempre haber sido un aliado importante del periodismo, producto de los 10 últimos años, ha estado relegado o asustado bajo una mesa, temblando y cogido de la pata. Entonces, aparte de unas pocas experiencias como las del “Pájaro” o de algunos caricaturistas, era casi nulo.

La libertad que permite el internet, lejos de las regulaciones, da mayor cabida para que la irreverencia y el humor se desarrollen, no solo en el periodismo, sino en todo. No es que la libertad sea un patrimonio exclusivo de internet, sino que las regulaciones del Gobierno, que aún siguen vigentes, han empujado a que este sea el único espacio para la irreverencia.

Hablas de libertad… ¿Qué papel juega la libertad de contenidos en medios digitales?

No tienes censura en el tema legal y tienes otras libertades que no consigues en otros medios, como el tiempo; porque puedes hacer una entrevista de 45 minutos o de dos horas, y no hay la presión de cortarla porque “nos vamos a comerciales” o se acabó el programa.

Tienes esas libertades y además no necesitas de una gran estructura mediática. Eso no quiere decir que cualquiera lo puede hacer, al menos no en cuanto a periodismo porque hay que tomar en cuenta la cantidad de basura que vemos en la web.

Justamente, en internet hay mucho contenido basura. Si crees que no se debe regular, ¿qué se debe hacer?

Creo que la cantidad de basura que hay en la web ha beneficiado a los periodistas y medios. La gente está consciente de que si ellos confirman algo, es porque es así.

Por otro lado, no puedes evitar lo que haga un imbécil con Twitter.  Si tenemos un expresidente así. Es un tamizaje imposible. Lo que sí se debe aprender a utilizar es un botón que dice “bloquear”, que es bastante útil para evitar ese tipo de contenidos. No hay cómo evitar los contenidos basura, es como pretender evitar que alguien diga una “mala palabra” en el estadio. Las redes sociales son eso: un gran estadio en el que conversa todo el mundo.

Creo que quienes trabajamos en medios, tenemos no la obligación, pero sí el llamado a educar tanto a los más jóvenes como a los más viejos, porque a veces son los más crédulos del contenido que encuentran en la web.

Otro problema es quién decide qué es basura y qué no. Por ejemplo, nuestro buen amigo Carlos Ochoa, dice que La Mofle es basura y que la sabatina es hermosa. O conminaba a la población a no consumir reggaetón en horario familiar. ¡Qué es eso! Yo también creo que el reggaetón es una mierda y si fuera por mí escucharíamos Led Zeppelin todo el día, pero el reggaetón tiene todo el derecho de existir y la gente tiene el derecho de estar perreando hasta donde le dé la gana, mientras no me jodan a mí.

Luis Vivanco en entrevista con Roque Sevilla/ Cortesía de El Castigo Divino

¿Cómo hacer que el paso de un medio tradicional a un medio digital sea exitoso?

Es una experiencia complicada. En la mayoría de los casos, el medio ha visto que la sostenibilidad de su plataforma tradicional es inviable porque cada vez hay menos consumidores y solo la web queda como posibilidad a largo plazo. Aunque normalmente no abandonan el formato tangible,  en el caso de los impresos, porque aún hay lectores con la costumbre maravillosa de comprar el papel para leerlo. Además, es una fuente de ingresos.

Los medios deben apostar por entender los nuevos lenguajes, tiempos y públicos. No es lo mismo hacer un contenido de papel o televisión y sólo subirlo a Facebook y con eso ya se acabó. Es complicado, hay que adaptarse.

¿Qué rol juegan las redes sociales en estas plataformas digitales?

Creo que después del aparecimiento del internet como tal, la segunda gran revolución de la época moderna en telecomunicaciones son las redes sociales. Por eso me causa gracia cuando hablan sobre la necesidad de controlarlas, porque siempre se encontrará la manera de sortear esas regulaciones.

Ni el Gobierno chino, con toda su potencia y experiencia en la regulación de la libertad, ha conseguido bloquearlas al 100%.

Representan un cambio fundamental en nuestra forma de ver, de comunicar, de informarnos, de enamorarnos, de todo. Se han insertado en la manera en que concebimos la sociedad moderna y dentro de ese cambio, el periodismo está totalmente inmerso.

En redes sociales eres un sujeto que en momentos no es periodista…

Cada periodista tiene su estilo y forma de manejar sus redes sociales. Si lo hace bien, va a ganar seguidores y sus seguidores van a entender y aceptar su contenido.

Por ejemplo, yo en Twitter puedo poner que acabo de ver un accidente y que hay dos muertos como que estoy echándome una biela en el estadio que la gente lo acepta y lo que cree verídico, porque los he acostumbrado a eso. Aparte de ser periodista, hablo de mi propia humanidad.

Así como debes encontrar tu estilo al realizar un reportaje o una columna de opinión, debes encontrar tu forma de ser en redes sociales.

Tu opinión es seguida por mucha gente, al menos en redes. ¿Eso te convierte en un líder de opinión o influenciador?

El influenciador tiene el mismo concepto que líder de opinión, pero volcado a lo millennial. Creo que puedo decir que soy líder de opinión en ciertos aspectos, porque tengo espacios de opinión: estoy en foros o charlas y todo lo demás… Además tengo redes sociales en los que opino y hago lo mismo, pero también le digo a la gente en Youtube que se pegue un vino, porque es buenazo y me estoy bajando la botella y por eso estoy tan alegre. Ese es mi estilo de influenciar.

Creo que ya puedes hacer ese tipo de cosas y la gente lo toma mejor.

En este sentido, soy como un eslabón perdido en esa evolución entre el líder de opinión y el influenciador, ese medio australopithecus que nunca llegó a evolucionar del todo, que está entre las dos etapas de la opinión.

En tu proyecto utilizas al humor como estilo de periodismo. ¿Crees que el humor hace menos serio o concreto al periodismo?

Hay gente que me ha dicho, sobre todo de los periodistas de la vieja guardia, que lo que hago no es periodismo y yo me río, con mucho respeto, porque los entiendo y acepto sus consejos. Pero creo que eso es no entender que las profesiones, conceptos y maneras de trabaja pueden evolucionar.

Se cree que el periodismo es entrevistar a las 8 de la mañana, con cara de bravo, en televisión, pero eso es no entender hacia dónde van las audiencias. Hay mucha gente que todavía quiere ese formato y le tengo mucho respeto. Pero otra gente, mucha gente, ya no lo quiere y va buscando opciones.

Los late night shows en Estados Unidos tienen mucha más influencia que un noticiero. Entonces, ¿por qué no es periodismo? ¿Porque maneja el humor?

El humor retira las armaduras de la gente, te coloca en el mismo nivel, por lo tanto humaniza la comunicación y consigues mejor información, más transparente. Y es sencillo, porque no tienes una postura acartonada, moldeada por consultores políticos.

Creo que el humor es periodismo y provoca una respuesta mucho más sincera. Respeto la opinión de quien piense lo contrario, pero considero que es periodismo puro y duro.

¿El humor humaniza al periodismo?

A las personas, al periodismo y a todo lo que se le cruce en el camino.

Pregunta curiosa

¿Por qué el uso de la cachucha o boina en Castigo Divino y Castiga la Noticia?

La cachucha me la compré en un mercado de pulgas en Taipei. Me gustó como me quedó y era un elemento maravilloso para no volverme a peinar, así que la usaba con regularidad.

Entonces fui a mi primera entrevista del Castigo Divino con esa cachucha. Es decir, podía usarla como no y desde entonces, se convirtió en un elemento más de ese formato.

Utilizo gorra la mitad de la semana y es muy gracioso, porque cuando no la traigo puesta, estoy de incógnito. Tanto así que cuando había las marchas afuera del CNE fui una noche con mi novia, utilizando la boina. Y la gente me decía “qué más brother, yo no me pierdo una”, “ñaño que no sé qué”…

Al día siguiente fui de cobertura, al mismo lugar y sin la boina y fui uno más. Así que, si algún día me quiero ir de majadería me toca ir sin boina. Si voy con la cachucha a discotequear o por la calle, hasta la SENAIN me reconoce. Es mala idea.

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