Lo urbano

¿Qué hacer con los perros callejeros en la ciudad?

Por Raisa Castro* / Fotografía tomada de http://www.metroecuador.com.ec

Aunque se habla mucho de este tema, se debe ver la realidad: el  abandono, los animales callejeros y la sobrepoblación de los mismos no ha tenido una solución fija. Muchas organizaciones como “Animalizate”, “Corazones Peludos” en Manabí y “Camino a Casa” se quejan de la falta de importancia que da el municipio al tema de los animales callejeros.

¿Qué está pasando con los animales? Estos perros llegan a las calles por abandono y allí se reproducen. Estas nuevas crías también quedan en el desamparo y así se aumenta cada día más el número de animales callejeros. Un censo realizado por la Universidad San Francisco de Quito, estima que hay un perro callejero por cada 18 personas en las áreas rurales y un animal por cada 18 personas en áreas urbanas.  Esto quiere decir que hay, en general, un perro por cada 22 personas en Quito. Según proyecciones del INEC, para el 2018 habrá, aproximadamente, 122 mil perros callejeros.

La gente que abandona los animales, según Karina Pisco, de Urbanimal, lo hace porque no tiene tiempo para cuidarlos ni educarlos.

En el caso de los refugios, Cristina Zapata, fundadora de “Animalizate”, sostiene que “tanto al municipio, como al gobierno, les hace falta muchísima más acción, más conocimiento, más sensibilidad”. Zapata siente que las campañas realizadas por las autoridades no son suficientes para ayudar a los perros callejeros. Ella sabe que el tema de los animales está muy “por debajo” de la importancia que se le debería dar y, por esto, aún no se ve como un problema de salud pública.

Los perros callejeros son un problema de salud pública. El veterinario Alexander Cedeño, ayudante del refugio manabita, “Corazones Peludos”, explica que las garrapatas y las heces de los animales callejeros tienen aspectos que pueden afectar a la salud tanto del ser humano como de los animales. Cedeño también da importancia a la carga ambiental que esto supone, ya que las calles sucias demandan un gasto extra por parte del municipio de su cantón.

Entonces, ¿cómo podemos solucionar este problema? Urbanimal, asociación que se fundó en 2011 junto con la ordenanza de fauna urbana, tiene algunas estrategias. La más importante es la esterilización. Ellos manejan tres planes de control de fauna urbana: los puntos de esterilización móviles, los puntos fijos y una estrategia que llaman “Atrapar, esterilizar y soltar”.

Estas estrategias consisten, todas, en llegar al animal y dar la oportunidad a las personas cerca de los puntos fijos o móviles de esterilizar a sus mascotas. Pisco recalca que estas estrategias van enfocadas en ayudar a las personas cerca de estos puntos. Por otro lado, la estrategia “Atrapar, esterilizar y soltar” toma a los perros callejeros, los esterilizan y, si el animal puede ser liberado, se lo deja en el mismo lugar de donde fue “atrapado”.

Urbanimal también ofrece varios planes de albergue y educación. Tratan de enfocarse más en la capacitación de las generaciones más jóvenes. Pisco está segura que la solución, el punto clave, es educar a los chicos jóvenes para, de esta manera, tener una generación que sea consciente de los derechos animales.

Aún así, esto no es suficiente. Cristina Cava, fundadora de “Camino a Casa” piensa que el apoyo de Urbanimal no es suficiente y se necesita más por la cantidad astronómica de animales en la calle. Actualmente, no hay una ley que se ocupe de los animales callejeros y, por ende, no existe un control necesario para los mismos.

¿Es una ley la solución? Cava dice que no. Ella piensa que una ley no resolvería este problema pues “no generaría consciencia en la gente”. Ella es clara sobre esto: la ley sería de ayuda hasta cierto punto, pero no es una solución completa. Al igual que los refugios.

Los fundadores tanto de “Corazones Peludos” como de “Camino a Casa” están de acuerdo con esto: un refugio nunca va a ser la solución. Para Cedeño, un refugio es casi el equivalente a una prisión para los animales. Ella no tiene un refugio porque no es posible sostenerlo con los pocos recursos que ella podría generar.

Algunos refugios pueden funcionar, pero nunca existirá uno que pueda abarcar todos los animales callejeros de la ciudad de Quito. Además de esto, un refugio hace que, según Cava, las personas se sientan en libertad de abandonar a los animales. Ella y Cedeño creen que los refugios fomentan la irresponsabilidad.

Al final del día, todos piden lo mismo: educación. Cedeño tiene un refugio pequeño en el cantón El Carmen, Manabí. No recibe ayuda suficiente, no puede hacer grandes campañas de esterilización y el problema es demasiado grande.

La falta de interés, según Cava y Cedeño, de personas en posiciones de poder ha puesto trabas en la implementación, a nivel nacional, de proyectos como la famosa Ley Loba. Es por ello que estas organizaciones toman riendas en el asunto y dan charlas y tratan de enseñar a los más jóvenes. Mientras tanto, la solución, según Cava, será la creación de sanciones fuertes y una ley que obligue a las personas a tener una responsabilidad por sus mascotas.

“Son seres vivos que hay que cuidar y que, lastimosamente, nos necesitan y tenemos que estar ahí para ellos”, dice ella. Por otro lado, Cedeño tiene una visión llena de esperanza. “Comencemos con nosotros mismos a ser parte de la solución”. Todos estos fundadores quieren lo mismo: un mundo seguro para las mascotas y, en Quito, las soluciones aún están lejos. Aun así, poco a poco, se pueden implementar y dar esperanza a estos animales.

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* Estudiante de periodismo de la Universidad San Francisco de Quito
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